Martes, 20 Agosto 2019

Dr. Juan Martínez: "Alquimia y Geometría”

Dr. Juan Martínez: "Alquimia y Geometría”

Artículo "ABC"

“La prevención de enfermedades terribles puede ser posible, si mejoran, se amplían y profundizan los estudios epidemiológicos, base de la salud pública como ciencia", según defiende, en este artículo publicado en el Diario ABC, el Dr. Juan Martínez, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y director de la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (OMC). En este artículo, el experto describe dos tipos de médicos los especialistas en Medicina intensiva, que relaciona con la Alquimia, y los epidemiólogos, vinculados a la Geometría

Madrid 18/07/2016 medicosypacientes.com

Dr. Juan Martínez

Hay gente «pa tó», que decía El Gallo, torero sevillano, cuando conoció a Ortega y Gasset y sus quehaceres filosóficos… ¿Igualmente, hay médicos de muchas clases, de lo más raro. Gente diferente, desconocida y fundamental. Algunos, incluso, de los que como una «quinta columna», si los dejan, acaban con la profesión, en el buen sentido. Veamos.
 
Por un lado están los «alquimistas» una curiosa caterva sin rostro (apuesto a cualquiera a ver si recuerda su cara o su nombre, caso de haber precisado de su ayuda); son los intensivistas: con cuidado exquisito mezclan el aire, el agua y la sal con chispas, y obtienen vida. Ríanse de la piedra filosofal, ésta sí que es buena. Con fórmulas asombrosamente sencillas y a la vez muy sofisticadas nos perfunden, insuflan y resucitan. Ahí es nada.
 
Ésta es la moderna alquimia, la de la medicina intensiva, por la que cada año pasan decenas de miles de seres humanos que en otra época, simplemente, habrían fallecido. Luego, sí, vendrán los otros médicos que encontrarán el mejor tratamiento para sanar, si ello es posible, al infortunado que padeció tan grave condición. Pero paso previo imprescindible (viva Perogrullo) es estar vivo, mantener al enfermo latiendo y calentito, ventilarte para que la enfermedad siga su curso natural y dé tiempo al oportuno diagnóstico y tratamiento.
 
El otro colectivo al que rindo un pequeño homenaje es el de los epidemiólogos (más exactamente, especialistas en medicina preventiva y salud pública). Este extraño club, al que pertenezco, es aún más raro, si cabe. Son modernos «geómetras», gente de gustos raros, como las matemáticas y más concretamente la estadística y el estudio de las probabilidades. Si les dan tiempo, harán un mapa con el que sabrán dónde, cuándo, cuánto y a quién le pasan las cosas. A veces incluso les dirán por qué le pasa a la gente lo que le pasa, en términos de enfermedad: conocerán las causas de las enfermedades. Y es entonces cuando se parecen a Dios.
 
Conocer los porqués es la verdadera sabiduría; eso es exactamente lo que nos falta aún en gran parte sobre los grandes problemas de salud que nos atañen, como el Alzheimer o el cáncer. Y si ellos atinan, si los epidemiólogos acertasen, pronto, muy pronto, serían historias del olvido y de dolores del pasado. La prevención de enfermedades terribles puede ser posible, si mejoran, se amplían y profundizan los estudios epidemiológicos, base de la salud pública como ciencia.