Sábado, 14 Diciembre 2019

Dr. Bátiz: “Cuidados paliativos: de una necesidad a un derecho”

Dr. Bátiz: “Cuidados paliativos: de una necesidad a un derecho”

Artículo

El Dr. Jacinto Bátiz, secretario de la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC y director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios (Santurce-Vizcaya) analiza en este artículo la situación de los cuidados paliativos 

Madrid 04/10/2019 medicosypacientes.com

Dr. Bátiz. 

Se acerca el Día Mundial de los Cuidados Paliativos y creo que es una buena oportunidad para reivindicarlos como un derecho y a la vez poder reflexionar sobre la ayuda imprescindible que representan para los enfermos que se encuentra en el tramo final de una enfermedad, o que han sido diagnosticados de una enfermedad incurable, una ayuda que se debe extender también a su familia.

Creo que los profesionales de la medicina hemos de tener presente que además de prevenir que las personas padezcan enfermedades e intentar curarlas cuando aparecen, podamos y debamos cuidar a quienes están inmersos en un proceso difícil que se suele acompañar de sufrimiento y de un pronóstico funesto, cuando no hemos conseguido ni lo uno ni lo otro. Esto es un deber deontológico del médico como nos lo recuerda nuestro Código de Deontología Médica (2011), en su art. 36.1: “El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir su bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida”.

La recuperación de los valores esenciales de la Medicina debe hacerse en todos los ámbitos, pero sobre todo en la asistencia sanitaria al final de la vida, porque si todos los pacientes tienen derecho a una atención médica de calidad, tanto científica como humana, en la etapa final de la vida, esta atención es más necesaria por la fragilidad de quienes se encuentra en ella.

Cuando la persona padece una enfermedad incurable, avanzada o en fase terminal, y en general, cualquiera que sufre, por la propia naturaleza del sufrimiento, reclama a alguien junto a él, para que con su compañía le dedique unas palabras de consuelo y ofrezca algún remedio que le alivie. Aliviar, acompañar o consolar constituyen parte del trabajo de los profesionales sanitarios y, muy especialmente, cuando curar no es posible.

Los cuidados paliativos no tienen como objetivo alargar la vida, sino contribuir a dar confort y significado a la vida hasta la llegada de la muerte a su momento. Dicho de otra manera, ensanchan la vida, no la alargan. Con estos cuidados se procura ver simultáneamente a la persona que está enferma para seguir a su lado, respetándola y cuidándola, y a la vez ver su biología irremediablemente dañada para abstenerse de acciones que no le van a reportar ningún beneficio.

La filosofía de los cuidados paliativos considera una serie de principios básicos en la estrategia de cuidar que son los siguientes:

LA MUERTE ES UNA ETAPA DE LA VIDA. La aceptación de la evidencia real de la muerte, así como contemplarla en su lugar, en la vida, son los primeros pasos para mejorar nuestro enfoque de la enfermedad terminal. Para la Medicina Paliativa, el fracaso no radica en la muerte, sino en la presencia de sufrimientos inútiles que podrían haberse aliviado.

SIEMPRE HAY ALGO QUE HACER. La idea de que no puede hacerse nada más está desterrada de la Medicina Paliativa. Con una continua atención al mínimo detalle siempre es posible aliviar el sufrimiento de un enfermo que se está muriendo.

EL ENFERMO ES EL PRINCIPAL PROTAGONISTA. La etapa terminal de una enfermedad representa para el enfermo una experiencia única e individual. Un objetivo de nuestra atención médica en esta etapa es la optimización de la calidad de vida del enfermo. La cuestión radica en saber lo que da valor a cada vida y eso sólo puede decirlo el propio enfermo. Por eso, es necesario tiempo para escuchar y saber escuchar a quien se encuentra en el tramo final de su vida.

LA FAMILIA ES COPROTAGONISTA. La enfermedad terminal ocasiona un gran impacto emocional sobre la familia, entendiendo por ésta el entorno más próximo del enfermo. En esta situación, la familia no estorba porque el enfermo la necesita junto a él. Nuestra ayuda debe extenderse a ella porque también está sufriendo.

EL TRABAJO DEBE HACERSE EN EQUIPO. Resulta evidente que una persona sola sería incapaz de abordar las acciones terapéuticas intensivas que requieren los enfermos que se encuentra en fase terminal. La solución es el equipo interdisciplinar en el que varios profesionales, cada uno en su especialidad, trabajan por un objetivo común: el bienestar del enfermo.

Con esta filosofía del cuidar podemos procurar aliviar el sufrimiento de las personas que padecen una enfermedad incurable en fase avanzada-terminal. Nuestro objetivo de cuidar y paliar es una necesidad real, pero con reconocerlo no basta, debiera ser un derecho de las personas que necesitan esta ayuda. No puede ser un privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos. 

¿Cuántos años más tendremos que recordarlo? ¿Cuesta tanto ponerse de acuerdo para legislar y establecer este derecho a nivel nacional? ¿Por qué actualmente este derecho es un privilegio “sobre papel” para algunos, dependiendo en la Comunidad Autónoma donde se viva?

Los cuidados paliativos representan una sólida respuesta sanitaria al sufrimiento relacionado con el final de la vida de los pacientes. Por ese motivo, y tras demostrar su eficacia y su eficiencia, se han de transformar en un derecho de todos los ciudadanos españoles.