Lunes, 1 Marzo 2021

Dr. Antonio Ares Camerino: “PVP (Precio de Venta al Público)”

Dr. Antonio Ares Camerino: “PVP (Precio de Venta al Público)”

Coronavirus

El Dr. Antonio Ares, delegado territorial de Bahía de Cádiz del Colegio de Médicos gaditano, reflexiona en este artículo de opinión sobre la actual situación de la vacunación en España en el marco de la pandemia de Covid-19

Madrid 27/01/2021 medicosypacientes.com
Dr. Antonio Ares, delegado territorial de Bahía de Cádiz del Colegio de Médicos gaditano
 
“Era sábado. Tocaba reponer avituallamiento. Despensa, frigorífico y congelador estaban en las últimas. La intendencia llamaba a arrebato y el carro de la compra se rompía de ganas de salir a repostar viandas. De la carnicería a la frutería, del puesto de los encurtidos a la pescadería, del rincón del gourmet al de los caprichos de comer. Todos, sin faltar uno, tenían sus artículos con los precios a la vista. Desde su origen a su manipulación, de su forma de transporte hasta su conservación. Su trazabilidad estaba al orden de las más exigentes normativas europeas. No hacía falta preguntar a Mari para saber el precio de la merluza y si era de pincho y del Cantábrico. No había que interrogar a Rafael para saber que el pollo era de campo. Sólo con la etiqueta sabíamos que Carmen nos ofrecía aceitunas machacadas y no sajadas. Todos los que acudíamos sabíamos lo que nos iba a costar y teníamos la garantía de lo que comprábamos. Después fui a la farmacia de mi barrio. Ningún producto tenía el precio a la vista. Ninguna caja tenía por asomo el importe de su contenido. Llegué a casa y miré. Nada de lo comparado en la botica, sea medicamento o producto de parafarmacia llevaba su PVP”.
 
La Humanidad tiene puestas sus esperanzas en que las diferentes vacunas contra la Covid-19 puedan cambiar el rumbo incierto y mortecino en el que nos encontramos inmersos. Los procedimientos administrativos, a la hora de la contratación millonaria, por parte de las instituciones Europeas y los contratos herméticos suscritos con la Industria Farmacéutica han venido a teñir de incertidumbre y desconfianza lo que se intuía como un proceso transparente y limpio, que venía a garantizar el acceso a las vacunas sin criterios mercantilistas, y por el cual los países pobres se podrían beneficiar, por la aportación a fondo perdido de los países ricos, de un suministro con garantías y a precios adaptados a su precarias economías. El Programa Covax de la Organización Mundial de la Salud, por el que se aseguraba que las vacunas llegarían a los países más pobres sin cuitas económicas especulativas, se ha convertido en un auténtico fracaso. A fecha de hoy se han suministrado 0 vacunas. Otro apartado más en el que a los más pobres le han dado “coba”.
 
Los contratos se mantienen en secreto, dicen que por razones de confidencialidad. Eso ha provocado que los precios sean dispares. Las negociaciones de tú a tú tienen esas. Cada uno saca la tajada que puede. Una funcionaria belga nos ha dado pistas sobre el amplio abanico en el que nos movemos. Desde apenas 2 euros hasta cerca de 20. Ahora toca especular. Donde dije 5 dosis ahora se pueden sacar 6. Donde eran muchos grados bajo cero ahora podemos administrarlas casi a temperatura ambiente, con el permiso de Filomena y sus secuelas.
 
Para colmo de desatino, con la previsión que nos caracteriza, no teníamos establecido un programa de vacunación mínimamente coherente y eficiente. Ahora dicen que no llegarán las vacunas prometidas, que la cantidad de dosis se puede ralentizar, que no suministran viales sino dosis (De esa forma podremos perder casi un 20% de dosis), y para colmo no hicimos provisión de las jeringuillas necesarias para aprovechar “esos culillos” a los que se refiere el Consejero de Salud de Andalucía. Ante la falta de dosis se va a garantizar que las personas que recibieron la primera puedan recibir la segunda. Ello obligará a modificar los grupos prioritarios  a la hora de la vacunación. En algunos lugares el personal sanitario se pondrá a la cola.
 
Por toda España aparecen algunos que se han saltado las listas de vacunaciones, desde concejales del tres al cuarto, hasta consejeros que pasaban por allí. Desde militares de muchas estrellas hasta religiosos allegados. Desde pensionistas que dejaron el hospital hasta familiares de quien sabe quién. Lo de colarse siempre ha estado mal visto, pero en este caso llega a la desvergüenza epidemiológica. Eso sí, con argumentos de todos los colores y signos políticos. Qué si sobraban, qué si me lo dijeron mis técnicos, qué si soy médico de familia de los que colgaron el fonendo. Argumentos falaces que hacen que se nos caiga la cara de vergüenza como país. 
 
A este ritmo, con menos vacunas, sin jeringuillas, con muchos políticos y secuaces de poca monta colándose, no cumpliremos los objetivos planteados ni por asomo. Lo de marzo de 2020 nos cogió con el paso cambiado, nadie sabía lo que estaba ocurriendo ni lo que se nos venía encima. Pero después de casi un año la sorpresa no sirve de argumento para nadie.
 
Y las cepas campando a sus anchas, traspasándose ARN sólo con la mirada. Y la ciudadanía con miedo. Y los descerebrados sin sentir en sus carnes la gravedad. Y los visionarios argumentando mentiras desbocadas. El personal sanitario hace tiempo que paso la barrera del colapso y del cansancio extremo. Y los políticos con la mente puesta en sus intereses partidistas y a las puertas de una campaña electoral.
 
La evidencia científica aún no se ha pronunciado, pero la variante británica de la Covid-19 no sólo es más contagiosa sino que parece un 30% más letal, sobre todo en personas mayores de 60 años. La máxima Autoridad Sanitaria Europea nos alerta de la posible saturación de los hospitales en el Viejo Continente. Desde el inicio de la pandemia en España se han contagiado 100.000 profesionales sanitarios. En la última semana en Andalucía han sido mil.
Dice el refrán que “la salud no tiene precio”, pero la verdad es que está costando muchas vidas.