Viernes, 4 Diciembre 2020

Piden cautela a la hora de aplicar las recomendaciones para favorecer el parto natural

09/07/2008

“Si se generalizan las normas de humanización del alumbramiento puede producirse un retroceso en el excelente nivel de asistencia obstétrica que existe en nuestro país”, tal como expuso el catedrático de Obstetricia y Ginecología José Antonio Clavero durante una conferencia pronunciada en la Real Academia de Medicina

Madrid, 8 de julio 2008 (Redacción)

A principios de este año, el Ministerio de Sanidad y Consumo y las Consejerías de Sanidad de las comunidades Autónomas aprobaron una estrategia para favorecer al parto natural, en donde la mujer y su familia tengan un papel protagonista y se prescinda, en la medida de lo posible, de los avances tecnológicos. Según el Ministerio, con esta medida “se pretende aliviar un proceso que, por lo general, es largo y doloroso, elidiendo algunas prácticas molestas que en ocasiones pueden resultar innecesarias, como lo son, entre otras, el enema evacuador, la monitorización electrónica continua, el rasurado del periné o la episiotomía”.

El profesor José Antonio Clavero, catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Complutense de Madrid, que participó en la última sesión del ciclo de conferencias de este primer semestre que organiza anualmente la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), ha indicado al respecto que “con esta medida, el Ministerio se ha hecho eco de una reivindicación que está surgiendo en la sociedad actual; que quiere que el parto sea asistido de manera más natural, con asistencia y colaboración de sus familiares, así como con un escaso uso de las tecnologías, que aunque protegen a la mujer y a su hijo, no dejan de ser intervenciones molestas en muchos casos”. El profesor Clavero analizó durante esta sesión las Nuevas normas para la asistencia al parto y se cuestionó si realmente éstas constituyen un avance científico.

“La duración del parto se ha reducido a pocas horas, el dolor ha desaparecido gracias a la anestesia epidural, técnica que, por derecho, tienen todas las madrileñas a través de la Seguridad Social. Los paritorios se han hecho silenciosos y está desapareciendo ese miedo al parto que antiguamente se transmitía de madres a hijas ¿No es esto, por tanto, humanizar la asistencia?”, subrayó el profesor Clavero.

Para este experto, “si se generalizan las normas de humanización del parto puede producirse un retroceso en el excelente nivel de asistencia obstétrica que existe en nuestro país”.

Riesgos

Este experto insistió en que un parto no puede definirse como “normal” hasta que la mujer está, junto con su hijo, en su cama. “Debemos tener en cuenta que en cualquier momento del proceso puede haber una complicación y ponerse en riesgo la salud de la madre o del feto. Esto obliga a una vigilancia continua por parte de los profesionales, que atienden simultáneamente a dos pacientes”.

A este experto le llama la atención “por qué la sociedad, de una manera mayoritaria, quiere este tipo de partos. Durante años ha reclamado una asistencia médica que aliviara el dolor y que asegurara la salud de la madre y del feto. Una vez conseguido esto, a través de los medios disponibles y avances en los hospitalarios, parece que ahora se quiere olvidar. Hoy en día la maternidad es algo excepcional dentro de la vida de la mujer, lo que lo ha convertido en un acto familiar, social, en el que todos quieren participar, lo que no es posible con las medidas de seguridad que rigen los centros hospitalarios”.

Ejemplo holandés

Durante la sesión, el profesor Clavero hizo mención al caso de Holanda, en donde el 30-40 por ciento de las mujeres dan a luz en sus casas asistidas por una matrona, que es la que solicita el traslado urgente al hospital cuando surge alguna complicación. La tasa de cesáreas en este país se sitúa entre el 8 y el 10 por ciento, la más baja de Europa.

“Desgraciadamente -manifestó el profesor- este milagro holandés no se ha podido reproducir en ningún otro sitio. En la mayoría de los países industrializados, los pisos y, en particular las habitaciones, suelen tener un tamaño muy reducido y no es aconsejable asistir un parto en una estancia que tan solo mide 8-9 m². A lo que se añade el problema del tráfico urbano, que impide un traslado urgente ante cualquier problema”.

Tras analizar todos estos aspectos, el profesor Clavero insistió “en hay que ser muy cautos en la aplicación de estas recomendaciones, porque de lo contrario, van a volver los partos largos, con dolor y las hemorragias maternas, así como el nacimiento de fetos deprimidos. Por lo que me pregunto si realmente estas normas constituyen un progreso científico. No lo debato, ni tan siquiera critico, ya que creo que pueden aportar beneficios sociales y económicos. Pero una práctica a la que vamos a someter a aquellas parturientas que voluntariamente se presten a ello, no es un avance científico, sino una experimentación clínica que puede dar excelentes resultados, pero que hoy por hoy no podemos asegurarlo”.