Jueves, 24 Octubre 2019

VIII Congreso PAIME

Los programas de prevención, necesarios para detectar los factores que afectan a la salud mental del médico

En el marco del VIII Congreso del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), celebrado en Murcia, tuvo lugar la mesa redonda “La profesión médica: entre la vocación y el riesgo” en la que los diferentes ponentes desglosaron los diferentes factores que afectan a la salud mental del médico relacionados con el trabajo y las acciones que se pueden llevar a cabo para prevenir 

Murcia 06/10/2019 medicosypacientes.com/ S.Guardón

En concreto, esta mesa del Congreso, organizado por la Fundación para la Protección Social de la OMC y el Colegio de Médicos de Murcia, fue moderada por el Dr. Juan José Aliende Miranda, coordinador del PAIME en Castilla y León.

En ella participaron como ponentes el Dr. Eugeni Bruguera, director médico de la Clínica Galatea; Dr. Pedro Pozo, profesor titular de Psiquiatría y responsable Red PAIME de Murcia; Dr. Pedro Gil-Monte, catedrático de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad de Valencia; y Dr. Juan José Dapueto, coordinador BienPro - Programa de Bienestar Profesional del Colegio Médico de Uruguay.
 
El Dr. Eugeni Bruguera habló, en primer lugar, de las amenazas para la salud mental de los médicos y cómo los diversos factores relacionados con el trabajo, la organización y el individuo aumentan el riesgo de trastornos mentales; entre los que destacó el alto riesgo de estrés, burnout y depresión y ansiedad; siendo los médicos en formación y los de Atención Primaria los más vulnerables al burnout. En cuanto, al mayor riesgo de suicidio explicó que es especialmente en médicos de AP, psiquiatras y MIR. 
 
El estrés y el agotamiento entre los médicos residentes tienen implicaciones para la atención al paciente y la salud y el bienestar de nuestra comunidad profesional. Las fuentes de tal estrés son, tal y como expuso el Dr. Bruguera, situacional (carga de trabajo, privación del sueño y ambiente de aprendizaje deficiente), personal (familiar, aislamiento y financiero); y profesional (responsabilidad e información abrumadoras del paciente). 
 
Entre las intervenciones para mejorar la salud mental de los médicos, explicó que no deben ser “sólo sobre el individuo si no que deben contemplar las condiciones de trabajo”. “Es esencial crear una cultura que reconozca que el ejercicio de la medicina genera un impacto sobre el bienestar y debe promover un autocuidado y una buena salud mental”, matizó.
 
En su opinión, debe iniciarse en el primer curso de la facultad. “El Decano de la facultad, las sociedades científicas y los colegios de médicos deberían asumir la responsabilidad de su construcción”, aseguró. 
 
Por su parte, el Dr. Pedro Pozo contó que es inherente a la práctica médica las situaciones estresantes como dificultades para el control del tiempo, conflictos con los pacientes, la toma de decisiones y a veces a vida o muerte, la actitud de los médicos ante la enfermedad propia: “Se suelen comportar de manera diferente de la que recomiendan a sus pacientes”, dijo el Dr. Pozo. 
 
Tal y como indicó, a los profesionales “les resulta difícil comportarse como un paciente estándar y seguir el procedimiento habitual de cita y apertura de historia clínica y exploraciones complementarias. En general difícil que sigan las indicaciones terapéuticas que se les prescriben”.
 
Si además el problema de salud es mental y/o adictivo, para el Dr. Pozo, las cosas se complican todavía más con ocultación es casi sistemática incluso llegando a poner en riesgo la salud de sus pacientes.
 
El Dr. Pedro Gil-Monte explicó que el síndrome de quemarse por el trabajo (SQT) o desgaste ocupacional ha sido objeto de recodificación por la Organización Mundial de la Salud y lo ha encuadrado dentro de los problemas de salud asociados al empleo y al desempleo.
 
“Esta clasificación de los problemas de salud y enfermedades entrará en vigor en 2022, sustituyendo al CIE-10. Una de las consecuencias que se deriva de esta recodificación es que el síndrome es reconocido como un problema de salud derivado únicamente de la actividad laboral”, explicó.
 
Con este panorama, para el experto, los profesionales de la salud deben estar en disposición de realizar diagnósticos diferenciales con la suficiente solvencia para asesorar a trabajadores y empresarios, e incluso a la judicatura con la realización de peritajes rigurosos relativos al diagnóstico del SQT.
 
Para ello, aboga por tomar como referencia el modelo que desarrolló en 2005 sobre este síndrome y sus competencias para diagnosticarlo. 
En este sentido, explicó el proceso de diagnóstico del SQT mediante entrevista y cuestionario, siendo el cuestionario de referencia el CESQT (Gil-Monte, 2011; 2019). “Este cuestionario permite identificar perfiles con diferente gravedad para el individuo. En el diagnóstico del SQT diferencia entre niveles altos de SQT que no conllevan necesariamente alta gravedad para la salud del trabajador (Perfil 1) y niveles altos de SQT que afectan gravemente a la salud del trabajador (Perfil 2)”, manifestó.
 
Finalmente, el Dr. Juan José Dapueto centró su intervención en el Programa de Bienestar Profesional del Colegio Médico de Uruguay (BienPro), una iniciativa inspirada en el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo español que se implantó en la corporación.
 
Contó que desde abril de 2018 hasta agosto de 2019 se han atendido 40 profesionales este programa. Entre los motivos de ingreso en el BienPro predomina, tal y como indicó, el trastorno depresivo. 
Por ello incidió en la importancia de desarrollar programas de promoción de salud mental para médicos desde un enfoque salutogénico, así como programas preventivos, optimizar los tratamientos de los médicos, mejorando la accesibilidad, brindando un acceso rápido a una evaluación psiquiátrica, en un marco de estricta confidencilidad, mejorando el seguimiento y proporcionando una red de apoyo para el colega.
 
Además, insistió en la necesidad de crear instancias de remediación para problemas específicos como talleres de formación profesional continua para manejo del estrés, los problemas de relacionamiento con el equipo o la transgresión de límites con los pacientes. 
 
En esta labor, consideró “primordial contar con recursos de financiamiento que permitan continuar desarrollando programas y ofreciendo respuestas a las necesidades muy diversas de nuestros compañeros”. 
 
Encontrar la mejor forma de balancear los aspectos relacionados con el apoyo y la atención de los colegas y los temas regulatorios son también otras de las misiones que contó que desarrollo el Colegio.
 
Para el Dr. Dapueto: “Es necesario abordar el problema de la reinserción laboral de los médicos después de licencias médicas prolongadas, así como involucrar a un mayor número de personas e instituciones: directores técnicos de hospitales, unidades de medicina laboral, comisiones de seguridad del paciente, sociedades científicas y facilitar el acceso de los compañeros de los Consejos Regionales del interior del país”.