Jueves, 18 Julio 2019

Los españoles con formación sobre técnicas de reanimación cardiopulmonar no superan el 4 por ciento

02/10/2008

Los médicos de familia insisten en la necesidad de que los ciudadanos tengan, al menos, conocimientos básicos sobre estas técnicas de soporte vital, dado que cada 20 minutos se produce alguna parada cardiorrespiratoria

Madrid, 29 de septiembre 2008 (Redacción)

Los médicos de familia consideran imprescindible que cada vez más ciudadanos se formen sobre técnicas de reanimación cardiopulmonar o soporte vital, o lo que es lo mismo, la prestación de un conjunto de auxilios básicos encaminados a sustituir las funciones respiratorias y circulatorias. En ello se ha insistido durante las III Jornadas de Actualización en Medicina de Urgencias y Emergencias, organizadas, recientemente, por las Sociedades Española y Murciana de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y (SMUMFYC), en Murcia.

Según el doctor Antonio Caballero, miembro del Grupo de Urgencias y Atención Continuada de la semFYC, “en España el grado de conocimiento que la población general tiene de las técnicas de soporte vital es muy bajo. Aunque no hay datos oficiales publicados, algunos estudios muestran que no llega al 4 por ciento las personas que han recibido algún tipo de formación en reanimación cardiopulmonar y soporte vital“, asegura el doctor Caballero.

El tema cobra importancia si se tiene en cuenta que la supervivencia de una víctima de parada cardiorrespiratoria depende de que dicha situación sea presenciada y de que el testigo esté entrenado en las técnicas de reanimación cardiopulmonar o soporte vital. Se estima que la probabilidad de supervivencia en estos casos es de entre un 0 y un 20 por ciento si no es atendida y de más de un 40 por ciento si se actúa a tiempo.

Por tanto, como se insiste desde esta Sociedad Científica es prioritario que la atención sea lo más precoz posible, además de un buen Sistema de Emergencias Médicas, la población general debería saber cómo activar este sistema (por ejemplo llamar al 112) y cómo realizar un masaje cardíaco.

Entre los ciudadanos, la formación en estas técnicas debería ser dirigida, en primer lugar, a los que intervienen en situaciones de emergencias: personal sanitario, miembros de las fuerzas de orden público, bomberos, personal de ambulancias no medicalizadas, profesores de colegios y miembros de comités de seguridad y salud laboral de empresas. En segundo lugar, a los familiares de pacientes de riesgo y, en tercer lugar, a los escolares.

Precisamente, esta Sociedad Científica cuenta desde 2003 con el programa Enseñanza de Soporte Vital en Atención Primaria (ESVAP), que tiene como objetivo promover que los médicos de familia incluyan entre sus tareas la enseñanza de estas técnicas de reanimación y soporte vital a la población general.

Además, la semFYC firmó hace un año un acuerdo de colaboración con la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) para la divulgación, en población general, de las técnicas de soporte vital básico y el uso de desfibriladores externos semiautomáticos (DEA).

Una parada cardiorrespiratoria
cada 20 minutos

La parada cardiorrespiratoria está considerada un problema de salud pública de primer orden por su elevadísima frecuencia: se estima que cada año se producen en España más de 24.500, es decir, una cada 20 minutos. El 60 por ciento se producen en presencia de testigos; el 75 por ciento en el ámbito doméstico y un 16 por ciento en espacios públicos. En el 80 por ciento de los casos, esta complicación tiene su origen en una enfermedad coronaria y en un 30 por ciento, puede manifestarse como muerte súbita.

El doctor Caballero habla, por otra parte, de “La cadena de supervivencia”, formada por las acciones que conectan a la víctima de una parada cardiaca súbita con la supervivencia. En esta cadena, los ciudadanos y los servicios médicos son igual de importantes.

Existen cuatro eslabones fundamentales: el reconocimiento inmediato de la situación de urgencia y activación de los Servicios de Emergencia, el soporte vital básico, la desfibrilación precoz y el soporte vital avanzado. El éxito de esta cadena depende de que un número elevado de personas conozcan bien los dos primeros eslabones, la alerta o activación del sistema de emergencias y el soporte vital básico. La ejecución de ambas actuaciones de forma precoz garantiza el máximo de supervivencia con las mínimas secuelas para el paciente.

La reanimación cardiopulmonar que puede evitar la muerte de una persona sustituye la falta de respiración con ventilación artificial y la falta de circulación con masaje cardíaco. La reanimación básica la puede realizar cualquier persona entrenada y sin necesidad de aparatos especiales. “Las técnicas son fáciles de aprender y de realizar. Si se ejecutan rápidamente, pueden evitar la muerte de la persona afectada”, según el doctor Caballero.

Por otra parte, la desfibrilación precoz consigue los mejores resultados si se hace en los cinco primeros minutos. Para ello, es preciso que policías o bomberos tengan acceso a programas de acceso a la desfibrilación. Se estima que por cada minuto que se tarde en aplicar esta medida la supervivencia disminuye de un 7 a un 10 por ciento.

En la actualidad, las Sociedades Científicas recomiendan la disponibilidad de un desfibrilador externo semiautomático en todos los establecimientos que acojan grandes concentraciones de personas (unas 500) como estadios o centros deportivos.

Por todo ello, como se concluye, es clave que el mayor número de personas conozcan las técnicas de soporte vital básico (activar el sistema de emergencias y aplicar precozmente la reanimación cardiopulmonar básica).

Añadir nuevo comentario