Viernes, 4 Diciembre 2020

La psoriasis, una enfermedad más visible en verano

09/07/2008

La psoriasis es una enfermedad de la piel no contagiosa que se caracteriza por una formación de placas inflamadas, gruesas y con escamas nacaradas Aunque puede llegar a estados muy graves, esta enfermedad supone para el paciente un mayor problema psicológico que físico. La llegada del verano viene de la mano de días de playa, ropa más ligera… En definitiva, una exposición mayor de la piel por lo que la enfermedad se hace más visible. Por otro lado, la exposición al sol es beneficiosa para esta enfermedad siempre y cuando se tome con protección y evitando largos periodos.

Valencia, 5 de julio 2008 (Redacción)

Psoriasis

En España cerca del 2% de la población padece esta enfermedad crónica que puede presentarse de forma leve, moderada a grave, en función del nivel de escamación, rojez y porcentaje de superficie corporal que cubre la enfermedad.

“El principal problema que presentan las personas que la padecen es la baja autoestima. Muchos enfermos usan manga larga en verano, les da vergüenza estrechar la mano, ir a la playa con sus familias… Y si no te gustas a ti mismo, es difícil que puedas gustar a los demás”, explica Juana María del Molino, presidenta de Acción Psoriasis.

Existen varios tipos de psoriasis, la más habitual es la de placas, aunque hay otros como en uñas, cuero cabelludo, cara,… o, menos habituales, como la pustulosa o la eritrodérmica, esta última puede conducir al ingreso hospitalario. En un 15% de los casos, la psoriasis se acompañada de artritis psoriásica cuyos síntomas son inflamación, rojeces y dolor en las articulaciones, así como rigidez por las mañanas.

Aunque es una enfermedad que se refleja en la piel comienza dentro del cuerpo. En la psoriasis, el sistema inmune reacciona contra sus propios tejidos causando manchas rojas sobre la piel y su curso es imprevisible. Se desconoce su origen y suele presentarse entre los 15 y 35 años. La psoriasis puede afectar a cualquier zona del cuerpo, pero se produce con más frecuencia en codos, rodillas, cuero cabelludo, manos, pies y genitales.

Cada paciente necesita un tratamiento individualizado en función del tipo de psoriasis, la gravedad, así como su estilo de vida. “El médico debería ponerse más en la piel del paciente psoriásico, dialogar con él y ver cuál es el mejor tratamiento que se adapte a su situación”, puntualiza la presidenta de Acción Posriasis.

Rechazo social

Además la psoriasis afecta a la calidad de vida del paciente. La mayoría de los enfermos psoriásicos con un estado moderado o grave se sienten acomplejados, muchos dejan de tener vida social, sienten rechazo en su trabajo, e incluso afecta a su relación de pareja. “El apoyo psicológico es fundamental para estos pacientes. Sin embargo, existen largas listas de espera para una consulta psicológica que dificultan un adecuada terapia”, señala Juana María del Molino.

El ámbito laboral se puede ver muy alterado e, incluso, se han registrado baja laboral en un 5,5% . Muchos pierden su trabajo o les cuesta encontrar un puesto ya que, al ser una enfermedad visible, existe un rechazo social. Además, añade la presidenta de Acción Psoriasis, “hay ciertas profesiones que entre sus requisitos se encuentra no padecer psoriasis como los cuerpos de la seguridad del estado, los vigilantes, la policía municipal…Y este tipo de condiciones, cada vez, va a más”. Y añade “a la asociación llegan casos de enfermos que les cuesta mucho encontrar un trabajo para el que se han formado. Por contar un caso, una auxiliar de enfermería, con psoriasis en las manos, nos comentaba que sólo consigue trabajos de guardia por la noche”.

Aunque no se sabe su origen, existen estudios que señalan un componente hereditario en el desarrollo de la enfermedad. Un brote de psoriasis puede desencadenarse por un traumatismo (heridas, golpes, quemaduras solares…), el estrés psicológico, cambios hormonales, proceso infecciosos de la piel o vías respiratorias, y ciertos fármacos (como sales de litio, indometacina, cloroquina, interferón alfa, betabloqueantes y antagonistas del calcio).

Una enfermedad crónica controlable

Si bien no existe cura para la psoriasis, conocer el diagnóstico y conseguir un tratamiento adecuado puede ayudar a controlar la enfermedad y mejorar los síntomas. Existen distintos tratamientos que el especialista prescribe en función del perfil del paciente y el estado de su enfermedad:

  • Tópicos son las cremas a base de corticoides o derivados de vitamina D. Este tipo de tratamiento está indicado para la psoriasis leve. Además algunos médicos emplean fototerapia pero esta terapia sólo sirve cuando la psoriasis es moderada.
  • Sistémicos (metotrexato, retinoides y ciclosporina) medicamentos tratan las psoriasis más graves. Se consideran eficaces para el sistema inmune y se toman por vía oral. Sin embargo, estas terapias se han asociado con algunos efectos secundarios si se utilizan de forma prolongada.
  • Biológicos (etanercept, infliximab, efalizumab y adalimumab) pertenecen a un nuevo tipo de fármacos denominados modificadores de la respuesta biológica que regulan la actividad del sistema inmunológico de una manera más especifica restaurando equilibrio y aliviando los síntomas.

Pero el seguimiento de los tratamientos supone un importante desembolso para el paciente. El coste medio total anual para un enfermo con psoriasis es de 888 euros, del que el 30% corresponde a champúes, jabones, cremas hidratantes… Acción Psoriasis ha luchado por reducir esta carga y en 2004 se consiguió que los medicamentos psoriásicos tuviesen un coste mínimo de 2,64 euros en todas las comunidades autónomas. “Esta medida conseguida está muy bien, pero el abordaje de la psoriasis tiene unas terapias coadyuvantes como cremas, champúes… así como fototerapia, que deberían, también, ser cubiertos por la Seguridad Social”, señala Juana María del Molino.

SABÍAS QUE…

  • La psoriasis no es contagiosa.
  • Generalmente aparece entre los 15 y 35 años.
  • En la mayoría de los casos no es grave.
  • El 90% de la psoriasis se presenta en tipo placas.
  • El 15% de los casos se acompaña de artritis psoriásica.
  • Es una enfermedad crónica pero los tratamientos actuales son muy efectivos.
  • Los tratamientos de prescripción médica están cubiertos por la Seguridad Social, aunque no se incluyen cremas, champúes o jabones.
  • Muchos de los pacientes necesitan apoyo psicológico.
  • La exposición moderada al sol es beneficiosa para esta enfermedad.