Viernes, 4 Diciembre 2020

La familia del “paciente activo”, imprescindible como agente mediador en la relación médico-enfermo

08/07/2008

El valor añadido del acompañante del enfermo en su relación con el facultativo radica en el intercambio de información que se produce, aclarando situaciones y facilitando el seguimiento del proceso de atención tanto en el paciente como en el profesional sanitario, tal como han puesto de manifiesto expertos en la materia

Madrid, 9 de julio 2008 (Redacción)

Expertos han constatado la existencia de un nuevo modelo de paciente, “el paciente activo”, alrededor del cual su familia juega un importante papel de mediador en la relación entre éste y el profesional. Así lo ha explicado, recientemente, la doctora Debra Roter, profesora de la Universidad norteamericana John Hopkins, quien ha intervenido en el Curso de Especialización en Liderazgo y Salud, promovido por la Universidad Autónoma de Barcelona, y organizado por la Fundación Joseph Laporte y el Colegio de Médicos de Baleares.

El valor añadido del acompañante del enfermo, sobre todo en la relación médico-paciente, radica en el intercambio de información que se produce, aclarando situaciones y facilitando el seguimiento del proceso de atención tanto en el paciente como en el profesional sanitario.

Y es que como ha sustentado la doctora María Dolors Navarro, presidenta del Foro Catalán de Pacientes y subdirectora de la Fundación Joseph Laporte, “está emergiendo un nuevo modelo de paciente que quiere estar informado y tomar decisiones de salud en colaboración con los profesionales que les atienden”.

Factores que promueven al “nuevo paciente”

Hay una serie de factores que constatan la irrupción de esta nueva figura en el escenario sanitario. Uno de estos factores sería el aumento del nivel educativo de la población española, que trae consigo la adopción de una mayor responsabilidad sobre el cuidado de su propia salud y la de sus familiares más vulnerables. La adopción de este factor por el ciudadano le convierte en lo que se ha venido a denominar “paciente activo”, concepto que también se extiende a sus cuidadores más cercanos: padres, en caso de niños, hijos, si los pacientes son mayores, o cónyuges.

Con la aparición de este nuevo “paciente activo”, se introducen algunos cambios significativos en torno a la asistencia y a su relación con el médico. Uno de ellos es el incremento de la demanda de una atención global centrada en el paciente que respete todos sus valores y preferencias. También se observa un aumento de las segundas opiniones médicas y del acceso a medicinas alternativas.

Este tipo de paciente se convierte, por tanto, en un agente participativo del sistema sanitario, con su incorporación paulatina a los órganos de gobierno de las instituciones sanitarias y a los consejos sociales de las comunidades autónomas. Este nuevo protagonismo viene de la mano de una mayor democratización de los procesos de decisiones sanitarias, con exigencia de transparencia y rendición de cuentas.

En definitiva, y a juicio de la doctora Navarro, los pacientes con este perfil están en mejores condiciones de colaborar con los profesionales de la salud si están adecuadamente informados, han recibido educación sobre la enfermedad que presentan y si pueden expresar sus necesidades.