Viernes, 6 Diciembre 2019

La cirugía laparoscópica frente a la obesidad mórbida triplica el número de intervenciones

21/10/2008

El 30-40 % de los adultos españoles posee sobrepeso y el 14,5% obesidad. Cada año se someten a una cirugía por laparoscópia entre 4.000 y 5.000 personas con obesidad mórbida

Madrid, 22 octubre 2008 (Redacción)

En los últimos años, la aplicación de la cirugía laparoscópica al tratamiento de la obesidad mórbida, ha conseguido triplicar el número de pacientes que se someten a una intervención quirúrgica frente a esta enfermedad. “Asimismo, esta técnica ha cambiado el perfil del paciente, ya que en la actualidad ya es posible intervenir a adolescentes de 12-13 años sin riesgos y a pacientes con sobrepeso con patologías asociadas con alteraciones en el metabolismo, de ahí el término de cirugía metabólica, como diabetes o hipercolesterolemia que antes no se trataban”, explica el doctor Manuel Miras, responsable de la Unidad de Cirugía Laparoscópica de la Obesidad Mórbida de Clínica La Luz, que este año conmemora su décimo Aniversario.

En España, el número de personas con sobrepeso u obesas crece cada año, en la actualidad, entre el 30-40% de los adultos se sitúan por encima de su peso adecuado y el 14,5% son obesos. Esta enfermedad reduce la esperanza de vida en 15-20 años. Se estima que cada año entre 4.000 y 5.000 personas se someten a una cirugía por laparoscópia frente a la obesidad mórbida.

“Sólo la cirugía garantiza a los pacientes con obesidad mórbida que no recuperen el peso perdido, por lo que representa la única vía eficaz frente a esta enfermedad. Así, tras comenzar las intervenciones con laparoscópia en obesidad mórbida, -quizá la patología que más se ha beneficiado de esta técnica-, la mortalidad ha descendido notablemente, lo que ha conseguido que se multiplique el número de pacientes obesos que deciden someterse a una intervención quirúrgica”, indica este especialista.

En apenas veinte años, después de que la cirugía laparoscópica irrumpiera por primera vez en el panorama médico -inicialmente utilizada por ginecólogos para explorar la cavidad abdominal-, esta técnica de mínima invasión no ha hecho sino demostrar, día a día, sus múltiples beneficios consolidándose como la técnica quirúrgica por excelencia en cirugía de la obesidad, así como en otras muchas operaciones abdominales.

“Entre otros logros, la laparoscópia ha conseguido de manera eficaz reducir la mortalidad y morbilidad de estas intervenciones frente a la obesidad severa. Por tanto, el índice de mortalidad en cualquiera de los procedimientos laparoscópicos frente a la obesidad es significativamente inferior en comparación a la cirugía abierta, situándose entre el 0,5 y 1%”, señala el doctor Carlos Durán, miembro de la citada unidad.

La aplicación de esta técnica en el tratamiento de la obesidad no es el único uso, desde sus inicios la Unidad de Cirugía Laparoscópica de Clínica La Luz, ha utilizado esta técnica en el abordaje de otras patologías como las abdominales -tracto gastro-intestinal, hernias inguinales o cirugía bilio-pancreática; cirugía endocrina; cirugía ginecológica; cirugía urológica o cirugía proctológica con Láser CO2-. Por otro lado -continúa este experto-, “desde aquí llevamos a cabo un trabajo conjunto con la Unidad de Oncología Médica en cuanto a la realización de pruebas diagnósticas que permiten la exploración completa de la cavidad abdominal mediante la introducción de una cámara a través de la vía laparoscópica”. Asimismo, dentro de las competencias del equipo médico de esta Unidad destaca la cirugía de tumores como el de colon y esófago.

Cirugía de la obesidad: tratamiento del siglo XXI

La obesidad mórbida representa uno de los mayores problemas de la sociedad actual como consecuencia no sólo del aumento de su incidencia, sino de las complicaciones asociadas como la diabetes mellitus, resistencia al tratamiento con insulina en pacientes diabéticos, hipertensión, elevación no controlada del colesterol y triglicéridos, enfermedades cardiacas y coronarias, etc. “A estas complicaciones hay que añadirle además el importante coste social que su tratamiento implica”, añade el doctor Miras.

La obesidad severa (conocida también como “obesidad mórbida”) se define como una acumulación excesiva de grasa en el organismo que se traduce en un aumento de peso del 100% por encima del peso corporal ideal. En la actualidad, no existe ningún tratamiento médico, dietético o conductual para los obesos graves con resultados válidos a corto plazo. Por el contrario, técnicas como el bypass gástrico, la banda gástrica o la gastrectomía tubular consiguen resultados de reducción de exceso de peso de hasta el 60-70% en sólo un año. Dicha reducción de peso, por lo general, continúa para todos los procedimientos durante 18 a 24 meses después de la cirugía.

Para el doctor Miras, “la operación de derivación gástrica (Bypass) es la técnica más efectiva, seguida de la banda intragástrica y la gastrectomía tubular”. Es más, se sabe que en los pacientes intervenidos mediante bypass gástrico y gastrectomía tubular, el éxito de reducción de peso es superior que en la colocación de la banda gástrica. “No obstante, todas las técnicas presentan resultados que oscilan entre buenos y excelentes”, puntualiza este experto. En cualquier caso, la elección entre los distintos procedimientos quirúrgicos debe basarse siempre en la preferencia del cirujano y los hábitos alimenticios del paciente.

Los beneficios de esta técnica quirúrgica, mínimamente invasiva, para el paciente son múltiples. “Salvo que el paciente exprese intolerancia a la anestesia general- explica el doctor Durán- “no existe contraindicación alguna”. A diferencia de la cirugía abierta, la cirugía laparoscópica de la obesidad mórbida se realiza a través de 5 ó 6 incisiones mínimas (de 5 a 12 mm) para acceder al abdomen del paciente mediante cánulas (instrumentos tubulares angostos). El laparoscopio se conecta a una minúscula cámara de video que se inserta en el abdomen del paciente a través de una cánula.

La imagen captada se proyecta en un monitor de televisión que proporciona una visión ampliada del estómago y de otros órganos internos. “Para el paciente el daño estético es mínimo” –señala este experto- “con mínimo dolor postoperatorio y más rápida incorporación a las actividades habituales”. Por lo general, la estancia media en el hospital no supera los tres días después de un procedimiento laparoscópico. Por otro lado, las complicaciones y problemas asociados anteriormente a la cirugía convencional, como es el riesgo de infecciones, abscesos, fuga en la línea de sutura, perforación del intestino, úlceras marginales, etc, se reducen sensiblemente.