Lunes, 1 Marzo 2021

Crisis COVID19

Hasta el 20% de los pacientes con COVID-19 presentan síntomas de la infección 4 semanas después del diagnóstico

El 30 de octubre de 2020, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, comparecía en rueda de prensa avisando de la importancia de las secuelas a largo plazo causadas por la COVID-19. Desde entonces hasta ahora se ha constatado la realidad de las manifestaciones persistentes de la enfermedad, es decir, aquellas cuya duración es muy superior a la descrita en la mayoría de personas infectadas por el virus y para las que no se encuentra aparentemente una causa que las justifique. A pesar de contar con pocos estudios publicados sobre este tema, se sabe que afectan a varios órganos y sistemas y que dependen tanto de los mecanismos fisiopatológicos del virus, como de la respuesta inmunitaria del paciente, además del desarrollo de la enfermedad en el proceso agudo y de los fármacos y técnicas utilizados durante el mismo

Madrid 20/01/2021 medicosypacientes.com

También se sabe que hasta el 20% de los pacientes que han sido diagnosticados de COVID-19 presentan síntomas de la infección 4 semanas después del diagnóstico. De hecho, un estudio reciente realizado en Estados Unidos refiere que solo el 65% de quienes han padecido infección por SARS-COV2 habían vuelto a su nivel de salud anterior a la enfermedad, entre 14 y 21 días después de dar positivo. Por lo tanto, la mayoría de datos disponibles hasta ahora sugieren que un 10-20% de pacientes con COVID-19 podrían presentar todavía síntomas de la infección hasta un mes después del diagnóstico, siendo la fatiga el más habitual: entre el 16 y el 55% de los pacientes diagnosticados de COVID-19 siguen sufriéndola hasta 12 semanas después del primer síntoma.

Aunque se ignora el motivo por el que la recuperación global o de un síntoma concreto en algunas personas se alarga, planteándose como posibles hipótesis la viremia persistente a causa de una respuesta de anticuerpos débil o ausente, recaídas o reinfecciones, reacciones in amatorias y otras reacciones inmunes, pérdida de forma física o estrés postraumático. En cualquier caso, es un problema que atañe de manera directa a los facultativos y facultativas de Atención Primaria, puesto que ellos son quienes van a ver y tratar todas estas manifestaciones persistentes.

Una guía con enfoque pragmático 

Por este motivo, la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC), sociedad federada de la semFYC, puso en marcha la creación de un grupo de trabajo formado por profesionales de Atención Primaria (90%) con el apoyo de especialistas en medicina interna, enfermedades autoinmunes, infecciones y epidemiología; así como de especialistas en matemática y estadística, con el fin de editar una guía que sirviera de ayuda a los médicos y médicas la primera línea asistencial. Así nació la Guía de Práctica Clínica de Manifestaciones Persistentes de la COVID-19, para la que también se contó con la colaboración de profesionales de enfermería, rehabilitación, psicología y psiquiatría, además de pacientes afectados. Solo así se podía conseguir una publicación con un carácter eminentemente científico. 

El documento se ha elaborado utilizando un enfoque pragmático basado en los pocos estudios publicados sobre SARS-CoV-2, editoriales y opiniones de expertos, notas de prensa y la experiencia clínica de los autores. Y teniendo en cuenta la dificultad que entraña el estudio de estas manifestaciones persistentes como consecuencia de la gran heterogeneidad en el diseño de este tipo de informes: la población evaluada (no seleccionada, o estudiada específicamente en una determinada especialidad o patología), la recogida de los síntomas (mediante autorreferencia del propio paciente, o evaluación médica con o sin exploraciones) y la falta de estandarización en la definición. Incluso, a veces se pueden incluir síntomas previos agravados o síntomas derivados de las secuelas típicas de haber sufrido una neumonía bilateral grave.Protocolo de atención integral

Con todo esto se ha elaborado una guía que plantea las principales manifestaciones de COVID-19 persistente, así como el protocolo de atención integral a este tipo de pacientes. De hecho, la publicación incluye una completa tabla de evaluación integral del paciente con sospecha de COVID-19 persistente, teniendo en cuenta que las exploraciones derivadas de cada síntoma no son obligatorias, sino que su realización depende de la valoración médica individualizada.

De hecho, se incluye un apartado que analiza el protocolo específico orientado a cada síntoma, su frecuencia y características; lo que debe recogerse para la historia clínica; las exploraciones recomendadas; el proceso diagnóstico; y un algoritmo para cada uno de estas manifestaciones:

Fatiga persistente.

Dolores articulares persistentes.

Dolores musculares persistentes.

Dolor torácico persistente.

Tos persistentes.

Disnea persistente.

Anosmia/disgeusia persistentes.

Cefalea persistente.

Síntomas digestivos persistentes.