Lunes, 26 Agosto 2019

Sociedad Española de Medicina Interna

Expertos abordan los riesgos de compartir datos de "forma no controlada" a través de las aplicaciones móviles

Cerca de un centenar de profesionales participaron, recientemente, en una reunión de los Grupos de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) con el objetivo de poner en común sus perspectivas sobre conflictos éticos que les afectan en su práctica clínica, entre ellos, los riesgos de compartir datos de forma no controlada a través de las aplicaciones móviles

Madrid 19/06/2019 medicosypacientes.com
Uno de los principales temas que se abordó en la reunión fue el uso de las tecnologías y las redes sociales en el ámbito médico, que generan nuevas preguntas a viejos problemas éticos, como la preservación de la confidencialidad. De hecho, ya se conocen casos “de ruptura de la confidencialidad a través de redes sociales, al publicar comentarios o fotos que involucran a pacientes”, explicó el doctor Diego Real de Asúa, coordinador del Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). 
 
También con la proliferación de las aplicaciones móviles que sirven para el autocuidado (por ejemplo, que monitorizan la actividad física o controlan la glucemia) se comparten datos de forma no totalmente controlada y con empresas cuyos fines pueden no ir dirigidos a promover la salud de los pacientes.  
 
“Es una situación que no depende solo del paciente y del profesional médico, sino también de otros muchos agentes, lo cual conlleva un problema no solo relacionado con la confidencialidad, sino también con los límites de la vida pública y privada de una persona. En la actualidad, no hay unos límites establecidos ni una conciencia social muy evidente sobre ello, y las sociedades científicas deben posicionarse sobre cuáles serían esos límites, al menos desde el punto de vista del profesional médico”, afirmó este experto. 
 
La contención mecánica o farmacológica intenta que pacientes desorientados, agitados o confundidos no puedan hacerse daño ni hacer daño a otros, poniendo límites a la movilidad física de los pacientes de forma intencionada o controlando sus movimientos mediante la utilización de los fármacos adecuados. 
 
En este sentido, esta contención farmacológica “busca en todo momento la seguridad del paciente, pero puede provocar efectos contrarios a los pretendidos. Por ello, se está haciendo una revisión muy crítica acerca de las indicaciones y los principios que deben guiar el uso de las contenciones y los profesionales sanitarios debemos ser muy cautos a la hora de prescribirlas y rigurosos para valorar el momento de su retirada”, indicó el Dr. Real. 
 
En las jornadas se abordó cómo ha cambiado el equilibrio en la relación médico paciente, de una relación vertical a una más horizontal y de simetría, y cómo el proceso de consentimiento continúa presentando problemas éticos de calado, que generan estrés moral en los profesionales. 
 
“Todavía hoy existen diferencias, ya que los países mediterráneos somos más paternalistas mientras que los anglosajones son más individualistas. Pero el objetivo común que debemos tener es encontrar el equilibrio donde médico y paciente busquen la mejor opción teniendo en cuenta las preferencias del paciente”, concluyó.