Miércoles, 21 Agosto 2019

Recomendaciones AEDV

Evitar los cambios bruscos de temperatura, clave para reducir los capilares dilatados y cuidar la piel en invierno

La Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) hace una serie de recomendaciones para el cuidado de las manos, y en general de la piel, durante el invierno. Entre los cuales, aconsejan evitar lavar excesivamente las manos, usar guantes y prendas de abrigo, cuidar la alimentación, evitar el tabaco y el alcohol, aumentar la hidratación y huir de los cambios bruscos de temperatura, ya que esto aumenta la posibilidad de aparición de capilares dilatados (telangiectasias o arañas vasculares) en la cara (especialmente mejillas)

Madrid 26/12/2018 medicosypacientes.com/ E.P.
El sistema cardiovascular del organismo reacciona al frío y hace que los vasos que llevan la sangre caliente a la piel se cierren
Durante el invierno, las manos y los pies tienden a enfriarse de forma llamativa. Ello se produce porque el sistema cardiovascular del organismo reacciona al frío y hace que los vasos que llevan la sangre caliente a la piel se cierren, un proceso conocido como ‘vasoconstricción’ para evitar la pérdida de calor. 
 
Por ello, para la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) es muy importante prevenir este efecto utilizando guantes y calcetines abrigados y evitar el frío en estas zonas. "Es fundamental mantener los pies secos y abrigados, evitando que se mojen en la nieve o la lluvia. Recuerde que si alguna parte de la piel se transforma en color púrpura se debe acudir al médico de inmediato y no esperar a que se convierta en color negro”, remarca.
 
A pesar de que las bajas temperaturas del invierno nos inciten a ello, hay que evitar bañarse o ducharse con agua muy caliente, ya que las altas temperaturas del agua pueden dañar la piel y producir que se irrite. Lo ideal es el agua tibia y no ducharse más de una vez al día, ya que esto aumentaría la deshidratación de la piel.
 
La piel seca y dañada durante el invierno puede facilitar que se produzcan pequeños cortes o heridas. “Aproveche el momento de la ducha para revisar su piel, ver si tiene alguna zona rojiza, pequeña herida, por ejemplo. Recuerda que se debe tratar cualquier herida en cuanto aparezca, lavándola con agua y jabón. En ocasiones puede ser necesario utilizar una crema con antibiótico”, advierte la AEDV.
 
Evitar lavar excesivamente las manos. “Las dermatitis de desgaste que afectan al dorso de las manos son un motivo frecuente de consulta en esta época del año, especialmente en personas que por razones laborales se las lavan de forma repetida. Para evitarlo se debe promover el uso de guantes y las cremas con efecto barrera”, añade.
 
Usar guantes y prendas de abrigo. Sobre todo aquellos pacientes con sensibilidad al frío y que suelan padecer de perniosis (sabañones) o fenómenos de Raynaud (dedos de las manos fríos y que tornan en color blanco, azulado y rojo).    
 
Huir de los cambios bruscos de temperatura, ya que esto aumenta la posibilidad de aparición de capilares dilatados (telangiectasias o arañas vasculares) en la cara (especialmente mejillas). Cuidar la alimentación. Aumentar el consumo de Vitamina C y antioxidantes. No olvidar beber entre 1,5-2 litros de agua al día. Evitar el tabaco y el alcohol, ya que repercuten de forma negativa en la salud de nuestra piel, generando radicales libres. Además, el alcohol empeora la dilatación capilar facial.
 
Las manos son, junto a la cara, las zonas que más dañadas se ven por culpa de las bajas temperaturas del otoño y del invierno. Podemos protegerlas a través de unos guantes o ‘guardándolas’ en nuestros bolsillos, pero muchas veces se trata de gestos insuficientes para evitar que se sequen e incluso lleguen a agrietar en los casos más extremos.
 
Eso sí, es imprescindible cuidar de nuestras manos a lo largo de todo el año, no sólo en estas épocas frías. En este sentido, la doctora Lola Bou Camps, dermatóloga de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) empieza por aconsejarnos sobre cuál debe ser el cuidado de las manos a lo largo de todo el año.
 
“Además de los cuidados habituales diarios imprescindibles --limpieza, hidratación, revitalización y fotoprotección-- existen épocas del año en las que sería aconsejable preparar la piel más a fondo, en invierno hay que protegerse del frío y de la sequedad consecuente, por lo que insistimos en hidratar profundamente la piel de la cara, cuello y escote por la mañana y por la noche, utilizando cremas de consistencia mayor que en el resto del año”, subraya.
 
Asimismo, advierte de que aquellas personas que tengan la piel muy sensible a los cambios de temperatura, del frío al calor y viceversa, que se manifiestan por el contacto de la piel con ambientes de calefacciones potentes, deben usar siempre cremas específicas para pieles sensibles.
 
Mientras, Ricardo Suárez, dermatólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, reconoce que la sequedad y el frío del invierno son los principales factores que dañan más nuestras manos durante esta época, así como las temperaturas extremas, que hacen que se dilaten los vasos sanguíneos de la cara y se contraigan bruscamente, un proceso que se conoce como ‘vasoconstricción’, por lo que se estropean más las manos.
 
En cuanto a los cuidados especiales que debemos seguir con nuestras manos el doctor Suárez insiste en la necesidad de echarse constantemente darse crema en las manos, así como intentar lavarse las manos “lo justo y necesario”.
 
“El constante lavado de manos las estropea mucho porque se lleva la grasa de la piel de la mano que la protege. Conviene ponerse guantes para evitar sabañones contra el frío, así como no tocar productos agresivos tipo lejía. Hay que abrigarse pero que tampoco estén las manos ‘cocidas’; asimismo es conveniente siempre protegerse con guantes al hacer las labores del hogar”, subraya el especialista.