Domingo, 19 Septiembre 2021

Curso de Telemedicina. La tecnología al servicio de la Medicina, garantizando la buena praxis médica

Dra. Panisello: "La digitalización formará parte indisoluble del cambio de paradigma que se esta produciendo en la salud, y el paciente se sitúa en el centro"

La Dra. Joima Panisello dirige el curso ‘Telemedicina. La tecnología al servicio de la Medicina, garantizando la buena praxis médica’, de la Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC), del que destaca que aportará a los alumnos el "saber seleccionar qué pacientes y en qué situaciones pueden ser atendidos virtualmente, el marco jurídico y deontológico". 

Madrid 25/06/2021 medicosypacientes.com/ Sara Narvaiza
Cartel del curso
A lo largo de esta entrevista, la Dra. Panisello relata los aspectos más relevantes de este curso, además de explicar cuáles son los conocimientos y habilidades que adquirirán los estudiantes al realizar esta formación sobre Telemedicina
 
¿Qué le aporta este curso: Telemedicina. La tecnología al servicio de la Medicina, garantizando la buena praxis médica, al alumnado? Es decir, una vez que los profesionales lo hayan realizado, ¿cómo se traducirá el aprendizaje en su práctica clínica?
 
Los participantes estarán en mejores condiciones de afrontar la atención sanitaria incorporando las habilidades digitales a su práctica clínica diaria, dentro del marco legal, ético y deontológico actual.
 
Serán capaces de saber seleccionar qué pacientes y en qué situaciones pueden ser atendidos virtualmente, el marco jurídico y deontológico; qué pueden hacer y qué NO pueden; como realizar una videollamada, aspectos comunicativos y técnicos fundamentales, cómo recoger la información, principales problemas que pueden afrontar y cómo resolverlos; sabrán prescribir videos formativos a sus pacientes utilizando canales POC y evaluar sus resultados. También conocer el internet de las cosas con distintos aparatajes que les permiten hacer un seguimiento de sus pacientes.
 
El curso se complementará con distintos webinars que abordarán patologías en concreto y ver la aplicación de la telemedicina en ellas, así como la posibilidad de utilizar la plataforma digital integrada en el curso, Digimevo, que permite la prescripción /indicación de video y material audiovisual como parte de la trayectoria clínica de un paciente en aras a mejorar no solo la adherencia terapéutica sino los resultados en salud y la propia experiencia del paciente.
 
¿Cuáles cree que son las herramientas digitales básicas necesarias para un buen desempeño en la práctica clínica diaria de la Telemedicina?
 
La principal herramienta es nuestra actitud, es decir nuestra disposición a utilizarlas las herramientas digitales, basándonos en las mejores prácticas clínicas y el que recibamos formación continuada en este campo. 
 
Además de ello, evidentemente hay unos requisitos tecnológicos necesarios para realizar un buen trabajo clínico son: disponer de teléfono, a ser posible línea fija para evitar problemas de cobertura, ordenador, historia clínica electrónica y correo electrónico. Es altamente recomendable disponer de receta electrónica y sistema de videoconferencia integrado con la historia clínica.
 
El tener aplicaciones informáticas validadas y con valor añadido que estén integradas en la historia clínica aumenta la eficacia del sistema. estas aplicaciones acostumbran a tener umbrales de alerta que nos permiten contactar con el paciente en tiempo real y adaptar visitas y estrategias terapéuticas a su realidad clínica.
 
Cada vez más disponemos de distintos instrumentos que nos permiten optimizar la exploración clínica (realizar una otoscopia a distancia, un EKG o incluso una auscultación cardíaca o una ecografía).
 
¿Cree que deberían incluirse estos temas en la formación sanitaria universitaria?
 
Sin ninguna duda esta materia debe incluirse tanto en la formación de pregrado como postgrado. No olvidemos que esta modalidad complementaria de la visita presencial formará parte habitual de la asistencia clínica diaria en muy poco tiempo.
 
¿Ha puesto la pandemia sobre la mesa la necesidad de formarse en telemedicina?
 
La pandemia por SARS CoV-2 ha puesto aún más en evidencia las necesidades formativas de los profesionales de la salud en lo que a las habilidades digitales se refiere. La tecnología es cada vez más un elemento clave en las intervenciones tanto preventivas como terapéuticas que se hacen en salud en general y en la salud online en especial. Existe una gran demanda en el sector de formación en este ámbito de la salud. La implementación amplia de estas nuevas tecnologías es un reto al que nuestra sociedad debe dar respuesta. En un contexto de población envejecida y con una elevada prevalencia de enfermedades crónicas el empoderamiento auténtico de los ciudadanos en la propia gestión de su autocuidado se torna imprescindible.
 
Ha sido por este motivo que la OMC junto con la FFOMC y Digimevo han asumido el reto de poner a disposición de los profesionales de la salud un programa continuado que les permita conocer su capacitación en cuanto a las habilidades digitales y progresar de forma continuada en ellas. La digitalización formará parte indisoluble del cambio de paradigma que se está produciendo en la salud, en donde el paciente se sitúa en el centro, responsabilizándose de su autocuidado y coparticipando en la toma decisiones tanto diagnósticas como terapéuticas, las cuales tienen en cuenta los valores y creencias de la persona. La digitalización médica estará centrada en el valor o no será. 
 
¿La Telemedicina va a seguir progresando o está en auge por lo vivido por la COVID-19?
 
Indudablemente la pandemia ha supuesto un estímulo de alta intensidad que nos ha hecho avanzar de una manera mucho más rápida de lo que hubiéramos hecho sin haberla padecido. Probablemente avanzaremos en los próximos dos años lo que de otra manera nos hubiera llevado casi una década. La incorporación de la atención de telesalud en nuestra práctica nos ha permitido seguir tratando a los pacientes en medio de esta desafiante pandemia.
 
Mirando hacia el futuro, esta opción permitirá ver a pacientes con horarios ocupados, que vivan lejos de la clínica o que tengan problemas físicos que dificulten el viaje, lo que alentará a los pacientes a completar su curso de tratamiento y evitará inadecuada adherencia terapéutica o incluso lo que denominamos “altas voluntarias”, que no suceden solo en el sistema hospitalario.
 
La telesalud llegó para quedarse. Según un estudio de Deloitte, en 2025 el hogar será el lugar habitual para el cuidado y seguimiento rutinario de la salud y los hospitales estarán reservados al tratamiento especializado, traumatología y emergencias. Muchos de los contactos médico-paciente serán virtuales: más del 70% de los españoles harán consultas por videollamada.
 
Dominar su uso ahora y saber cómo establecer y mantener una buena relación a través de la tecnología nos ayudará a brindar un mejor servicio tanto para nuestra propia práctica como para nuestros pacientes, y, no podemos olvidar que el beneficio del paciente, es el objetivo fundamental de toda actividad médica.
 
¿Cuáles han sido los puntos fuertes y débiles de la telemedicina tras este duro año?
 
La propia pandemia ha supuesto un estímulo para los propios ciudadanos que han aprendido a utilizarla en su vida diaria, para estar en contacto con sus seres queridos etc. Cuánta población septuagenaria incluso octogenaria o más no está utilizando WhatsApp para relacionarse con sus hijos y nietos, video llamadas telefónicas, etc. El gran numero de españoles que disponen de teléfono móvil ha sido también un facilitador. 
 
Los puntos fuertes han sido:
  1. Ha permitido la asistencia cuando no fue posible hacerla presencialmente por el casi colapso del sistema.
  2. Ha permitido el acceso disminuyendo las desigualdades geográficas para tener acceso a los servicios de salud. 
  3. Se han evitado muchos traslados para consulta especializada en los hospitales que estaban saturados por la pandemia.
  4. Reducción de exámenes complementarios, de duplicidades, si se comparte la historia clínica.
  5. Ha mejorado la coordinación entre la asistencia primaria y la hospitalaria ampliándose la posibilidad de realizar interconsultas con especialista, de verificar diagnósticos y solicitar una segunda opinión.
  6. Mayor descentralización de la demanda medica
  7. Ha ayudado a combatir la inequidad en el acceso a los servicios.
  8. Mejora en la gestión clínica.
  9. Nuevas formas de docencia tanto en pregrado como postgrado como formación continuada
Los puntos débiles fundamentales son el hecho de que ni el sistema estaba preparado tecnológicamente para dar este salto, ni los propios profesionales habían recibido la formación necesaria para ello.
 
Tenemos pendiente crear protocolos de actuación alrededor de lo que consideramos trayectorias clínicas multidisciplinares incorporando los recursos sanitarios y los sociales, centradas en el paciente y que definan en qué momento es más óptimo, tanto pensando en los resultados en salud como en la propia experiencia del paciente, cada una de las intervenciones bien sean presenciales bien sean virtuales.
 
Estas trayectorias deberían sin duda partir del concepto de decisiones compartidas con el paciente. Debe haber de fondo un planteamiento ético, funcional y conductual al momento de buscar la implementación de sistemas de salud basados en tecnología.
 
¿Quién debería realizar este curso?, ¿a qué público se lo recomendaría?
 
A cualquier profesional sanitario sea cual sea el ámbito de actuación. De hecho, nuestra intención no es que sea un curso sino un auténtico programa que cada año se vaya actualizando y aportando un “update” para aquellos que ya lo cursaron. Crear una comunidad que se retroalimente y que contribuya a expandir sus conocimientos, actitudes y habilidades entre los compañeros de profesión y entre los propios pacientes. 
 
En la actualidad, se demanda mucho desde el ámbito médico la formación en la comunicación con el paciente. En el caso de la Telemedicina esta puede ser aún más compleja, ¿cómo cree que debe enfocarse esta formación?, ¿cuáles son los pilares esenciales para que profesionales y pacientes se sientan cómodos en estas situaciones? 
 
Los principios de la comunicación médico paciente o profesional sanitario y paciente son los mismos en las visitas virtuales que en las presenciales y, por tanto, aquellas habilidades que consolidamos a lo largo de nuestra carrera profesional siguen siendo válidas y esto lo debemos tener en cuenta. Ahora bien, hay muchos matices a tener en cuenta que desde mi punto de vista deben enfocarse de forma teórico-práctica. Es decir, tras adquirir unos conocimientos teóricos acerca de distintos aspectos (dónde mirar cuando estamos viendo a nuestro paciente, ángulo de la cámara, gestión del tiempo, resolución de imprevistos técnicos, etc) es fundamental hacer talleres prácticos.
 
Esta práctica puede iniciarse en nuestro entorno personal, aunque posteriormente es mejor hacerla reglada en workshops. En ellos se graba al discente haciendo una videollamada y de esta manera el propio profesional va dándose cuenta de los aspectos que podría mejorar. También es muy importante que no hay dos personas que tengan el mismo estilo de comunicación, ser auténticos, comunicar de la manera habitual que nos define en nuestros actos presenciales es muy importante.
 
Desde mi punto de vista los retos principales son: 
  1. Confianza: cómo crear confianza en una visita virtual. En este campo la competencia, la empatía (bien distinto de la simpatía) la lógica y la confiabilidad son cruciales. 
  2. Comprensión: cómo asegurarnos de que entiende y facilitar la decisión compartida 
  3. Los derechos de los pacientes a obtener la mejor atención para ellos (teniendo en cuenta su perfil, valores, habilidades y deseos) 
  4. Aspecto personal 
  5. Experiencia del paciente
¿Cuáles son los aspectos éticos y deontológicos que se deben tener en cuenta al realizar una consulta no presencial? 
 
Tal como se dice en el módulo 3 del curso (Dr. Sendín) “El objetivo fundamental de toda actividad médica es el beneficio del paciente. Y el interés de este debe estar por encima de cualquier otro, incluido el interés personal del médico. No hay duda alguna de la obligación del médico de mantener su actualización en todo lo que pueda mejorar la respuesta a sus pacientes. Maimónides en su oración pedía «Dame la fuerza, la voluntad y la ocasión para ampliar cada vez más mis conocimientos».
 
La actualización continuada constituye uno de los principios esenciales de la profesión médica: «La mejora continua en el ejercicio profesional y en la calidad asistencial, basadas en el conocimiento científico y la autoevaluación». El artículo 7.3 del Código de Deontología recuerda: «La formación médica continuada es un deber ético, un derecho y una responsabilidad de todos los médicos a lo largo de su vida profesional. Art. 46 1.- Para conseguir y mantener la calidad profesional, la asistencia debe complementarse con la formación continuada». El art. 43.3 recuerda: «Las instituciones sanitarias facilitarán el proceso de actualización y perfeccionamiento profesional al que está obligado el médico. El Colegio de Médicos velará por ello y colaborará a su realización». 
 
Es muy importante recordar el principio de prudencia y el de “primum non noccere” que debemos tener ante todo cambio y que pasa por ajustar nuestras respuestas a las circunstancias específicas de cada paciente.  Saber determinar quien se puede beneficiar en un momento dado y quien no de una visita virtual, es un reto en este momento, como lo es el determinar si un paciente al que hemos atendido en Urgencias hospitalarias es tributario de ser ingresado o de ser derivado a consultas externas. La elaboración de protocolos nos ayudará en el futuro a tomar estas decisiones, puestos deben contemplar no solo el plan diagnóstico-terapéutico sino en dónde y cómo va a realizarse.
 
Si me permite para acabar en nombre del Dr. Jesús Lozano codirector, de mi misma y de todo el equipo de OMC, FFOMC y Digimevo, os animamos a matricularos y a cursar de la forma más activa posible este curso para que seamos capaces de crear esa comunidad de profesionales de la salud que incorporan a su práctica diaria los recursos de las nuevas tecnologías. ¡Os esperamos!
 

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