Jueves, 28 Enero 2021

Elecciones, 3 de octubre

Dr. Cabezudo: “La precariedad laboral es un lastre para el buen ejercicio de nuestra profesión”

El Dr. Luis Cabezudo Molleda, colegiado del Colegio de Médicos de Palencia y vocal de la sección de Médicos Jóvenes y Promoción de Empleo de dicho colegio, se presenta a las elecciones a representante nacional de Médicos Tutores y de Médicos Jóvenes y Promoción de Empleo del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que se celebran el próximo sábado. En una entrevista concedida a esta publicación subraya que “formamos médicos con prestigio a nivel mundial, pero resulta que nuestra población tiene problemas para acceder a sus servicios por la inestabilidad laboral a la que se enfrentan, esto no es tolerable”

 
Madrid 28/09/2020 medicosypacientes.com / Ricardo M. Platel
Dr. Luis Cabezudo.

-¿Cuáles son sus propuestas para frenar la precariedad del empleo en el sector médico?

En primer lugar pienso que debemos hacer una radiografía de la realidad, para conocer a qué nos enfrentamos. Una de las propuestas de mi candidatura es la realización de un “libro blanco” en el que se analice el número de médicos de las distintas especialidades y el tipo de plaza que ocupan. Una vez tengamos estos datos, debemos plantearnos un programa a largo plazo, en el que se llegue a un acuerdo entre facultades de medicina, Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas garantizando que todo estudiante de medicina que inicia la carrera en una universidad española tenga una plaza dentro del sistema de formación especializada y posteriormente un contrato estable dentro del sistema sanitario. Para ello deberemos contar también con todas las sociedades científicas y las comisiones de las especialidades, a quienes habrá que preguntar la proyección de trabajo de cada especialidad, la media de especialistas en la unión europea en función de la población y cuántos médicos especialistas es capaz de formar el sistema. Esto supone un engranaje entre diversos actores, pero del que sin duda la Organización Médica Colegial debe ser directora y valerse de todos ellos para plantear el futuro de sus miembros. 

-El contrato eventual parece ser una de las formas más frecuentes de contratación sobre todo en el sector público

Es evidente que esto tiene que cambiar. Necesitamos hacer ver a nuestros políticos la necesidad de la estabilidad. Cada día la ciencia avanza más rápidamente, exigiendo a los médicos un estudio y formación constante, para el que se necesita estabilidad personal, que va pareja a la estabilidad laboral. Necesitamos el respaldo del sistema para conseguir unos médicos que, después de su período de formación especializada, sigan formándose de manera autónoma y alcanzando la excelencia. Necesitamos médicos pioneros. Necesitamos, no sólo labor asistencial, sino espacio para la labor docente y la labor investigadora de nuestros facultativos. ¿Cómo conseguimos esto? Con contratos fijos, indefinidos, con interinidades, con contratos largos…  en definitiva con plazas y con oposiciones justas y transparentes  y no con contratos mensuales e incluso semanales y diarios en algunos casos. Si algo hemos aprendido en los últimos meses es que necesitamos un sistema que investigue, que avance y que sea sólido. Nuestros pacientes merecen un médico que les conozca y que pueda hacer un seguimiento a largo plazo de sus patologías, no un médico que evalúe sólo el momento agudo. Tenemos un sistema de atención primaria sólido y organizado, pero nos falta dotarlo de médicos fijos, que puedan implicarse en sus pacientes a largo plazo. 

-¿Es la reespecialización una solución para hacer frente al empleo precario?

Creo que la reespecialización tiene dos vertientes. Por un lado, no hay duda que muchos médicos deciden hacer una segunda especialidad por la necesidad de un contrato estable, algo que por el momento se consigue, al menos durante 4 ó 5 años, si se obtiene una plaza MIR. Sin duda este hecho es triste, pues aparta a muchos de los profesionales de su vocación, en muchos casos en momentos de gran formación y gran avance personal. Pero no podemos juzgar la reespecialización sólo como la consecución de un contrato. Son muchos los médicos que deciden una reespecialización por vocación y por interés médico, sobre todo aquellos que inicialmente han realizado una especialidad más generalista y quieren profundizar en alguno de los campos de la medicina. 

-¿Qué salidas tiene el médico que se encuentra en estas circunstancias para mejorar su situación laboral?

En primer lugar yo propongo trabajar en la formación continuada y transversal. Somos un gremio poco preparado para hacer frente al mundo laboral. No se nos enseña en ningún momento, tal vez por lo extenso del temario en la carrera y en la formación especializada, que un día nos tendremos que enfrentar a la búsqueda de empleo. Por eso, dentro de mis propuestas para nuestra vocalía está la formación en este campo. Debemos proporcionar a nuestros colegiados información para que conozcan los tipos de contrato, las ventajas y desventajas de cada uno. Lo que supone ser autónomo. Lo que implica laboral y legalmente, trabajar para un grupo empresarial. Amparar y asesorar a nuestros médicos en estos aspectos es una de las tareas de los colegios, por lo que a esta pregunta diría que la salida del médico es acercarse al colegio, pedir asesoramiento y después de recibir información, elegir qué quiere hacer. Necesitamos conocer bien en qué situación nos encontramos para poder elegir la salida que más nos conviene. Esto no va reñido a la reivindicación que los colegios debemos hacer para que nuestra profesión sea reconocida por la sociedad, reclamando mejoras en las condiciones laborales y estabilidad para nuestros médicos. 

-¿Cómo afecta la precariedad a la calidad asistencial? ¿La precariedad entorpece un buen ejercicio profesional?

Nuestros paciente merecen la mejor calidad y para ello necesitan profesionales cuya única preocupación sea cuidar de ellos. Para una buena calidad asistencial se necesita continuidad y todo lo que suponga romper esa continuidad representa una merma y un paso atrás en el camino hacia un sistema sanitario de excelencia. Formamos médicos con prestigio a nivel mundial, pero resulta que nuestra población tiene problemas para acceder a sus servicios por la inestabilidad laboral a la que se enfrentan, esto no es tolerable. 

Sin duda la precariedad es un bache importante a la hora de la asistencia. Conocer al paciente forma parte de la atención de calidad. Que un paciente sea visto cada vez por un médico nos afecta porque impide valorar de manera correcta su evolución, impide implicarnos en el caso y nos obliga a tomar en muchos casos decisiones aceleradas y sin conocer las circunstancias del paciente. Además, hace que el paciente pierda el vínculo y la confianza con su médico, tan importante en muchos casos. Por tanto, sin duda, que la precariedad es un lastre en el buen ejercicio de nuestra profesión. 

- ¿El empleo afecta por igual a hombres y mujeres? ¿perjudica a los más jóvenes?

Por suerte en la medicina estamos llegando a la paridad. Pienso que a fecha de hoy no hay en nuestra profesión diferencia entre ser hombre o mujer, al menos en los médicos jóvenes. Si bien en ocasiones nuestras compañeras son confundidas con enfermeras por los pacientes más mayores, tal vez por la concepción antigua que se tenía de las dos profesiones. 

¿El empleo precario afecta más a los jóvenes? Parece que sí. Es notorio que dentro de nuestra organización una de nuestras vocalías sea de “médicos jóvenes y promoción de empleo”, antes llamada de “empleo precario”. Que estas dos vocalías se unieran no es un hecho al azar, sino fruto de la triste realidad, ya que en el momento en el que se pone fin a la formación especializada los médicos nos vemos abocados a la precariedad en muchos casos. Y en nuestra etapa de recién llegados como especialistas se inicia la batalla por salir de la precariedad y conseguir una plaza más o menos estable. 

-¿Qué labor tiene previsto desempeñar en caso de ser elegido?

Creo que el trabajo del Vocal nacional debe dirigir sus esfuerzos a mejorar la situación de sus representados, en consonancia siempre con el resto de órganos de la OMC. Esto se consigue, bajo mi punto de vista, centrándonos en el análisis profundo y detallado de nuestros problemas. En los últimos años la vocalía ha realizado diversos comunicados y ha mostrado su posición en temas importantes para la profesión. Hay que mantener esta tendencia y tratar de ir un paso más allá. Tenemos que mirar a los lados, a nuestros compañeros, y al futuro para ofrecer soluciones tangibles a sus problemas y adelantarnos a los próximos retos que nos esperan. Para ello yo propongo dos grande ejes: formación y ayuda a la búsqueda de empleo. Tenemos en definitiva que servir a la profesión.

Los médicos jóvenes debemos seguir formándonos muy intensamente y si bien cada uno seguirá su formación especializada, existen una serie de conocimientos transversales que pueden caer en el olvido y que, bajo mi punto de vista, la OMC puede asumir, pues aportan herramientas útiles para los que somos el “futuro de la profesión”. Debemos ayudar a  nuestros médicos a formarse en investigación, en ética, en innovación y en liderazgo. Para ello entre mis propuestas para estos próximos años está la creación de un campus online de la OMC, en el que tanto los médicos jóvenes, como todo aquel colegiado que lo desee, pueda complementar su formación con cursos de carácter transversal. La idea es que los colegios aporten cursos que puedan ser de interés ara el resto de médicos y que además nuestra Vocalía organice sus propios cursos, todos acreditados e impartidos por profesores de prestigio. Fomentar la cooperación entre los vocales provinciales. 

De igual modo me propongo ayudar a todos nuestros médicos a encontrar empleo con un sistema de alertas. Pienso que uno de los problemas de nuestros especialistas es el estrés que supone estudiar para oposiciones de distintas comunidades autónomas y a la vez estar atento a las convocatorias. Por eso, como ya se hace en algunos colegios, me gustaría implementar un sistema de alertas, mediante el cual nuestros colegiados reciban en su correo las convocatorias que deseen preparar en el momento en el que salgan. 

Por último, debemos acercar los colegios a los médicos, debemos haceros sentir cercanos. Durante los últimos años se ha experimentado un cambio sustancial en la forma de relacionarnos en nuestro día a día y los médicos jóvenes estamos totalmente embebidos en dicho cambio. Nuestra Vocalía puede y debe ayudar a dar visibilidad a los colegios y a la OMC, dentro y fuera de la profesión. Tenemos que justificar nuestra existencia cada día y para eso es imprescindible enseñar todo lo que hacemos. 

-¿Los MIR sienten que están suficientemente tutorizados?

La tarea MIR tiene dos vertientes, la formativa y la asistencial.  A nadie escapa, más en estos momentos, que los residentes suponen un colectivo importante en lo que a asistencia supone. Pero en muchas ocasiones la presión asistencial obliga al residente a dejar de lado su formación. Cuando un médico en formación observa la importante carga de trabajo de sus adjuntos, puede verse cohibido a la hora de solicitar ayuda o de preguntar dudas, este creo que es el principal problema de los MIR. No es solo un problema de los residentes, también lo es de los tutores. Nos sentimos queridos y respetados por nuestros tutores, pero la carga de trabajo que ellos soportan hace que a veces no puedan prestarnos toda la atención que ellos querrían y que nosotros requerimos. A mi modo de ver esto es competencia tanto de nuestra vocalía como de la de médicos tutores y el trabajo debe ser conjunto para mejorar la calidad formativa y llegar a la excelencia. Así se ha venido haciendo en los últimos años y mi idea es mantener esta dinámica de trabajo y fomentar la unión entra las dos vocalías. 

-¿Qué le falta a la formación de los médicos a día de hoy?

La formación médica es cada día más específica. Los avances en investigación y la cantidad de información que se aporta a diario al conjunto de conocimiento de una especialidad hacen que sea casi inabarcable e insostenible  el mantenerse actualizado en una especialidad en su conjunto, por ello la tendencia es hacia la “superespecialización”. Bajo mi punto de vista, en muchas especialidades se ha perdido la visión holística del paciente y se ha dejado paso la parcelación excesiva de la patología del paciente. Pero si algo pienso que le falta a la formación a día de hoy es la investigación. Siempre he concebido la medicina como un taburete sustentado por tres grandes patas: la asistencia, la docencia y la investigación. Si bien es cierto que dentro de nuestra profesión las dos primeras son indiscutibles, siento que la investigación no tiene toda la importancia que debería. Necesitamos acercar la investigación a nuestros médicos más jóvenes, tanto la básica como la clínica, y hacerla atractiva. Necesitamos que nuestros políticos entiendan que invertir en investigación es un acierto seguro y necesitamos que la sociedad entienda que el avance está en nuestros investigadores. Nos movemos hacia un futuro donde la tecnología está presente en todas nuestras actividades y debemos también formar a nuestros médicos para que sean capaces de adaptar la asistencia en función de estos cambios. 

-¿Qué opina de la apertura de nuevas facultades de Medicina?

Pienso que es precisa una planificación más exhaustiva de las necesidades sanitarias de nuestro país. La apertura de nuevas facultades de Medicina sólo tiene sentido si el sistema es capaz de absorber los médicos que se gradúan en las mismas. La formación universitaria no debería ser un negocio, sino que debe entenderse como un servicio al bien común. Mi opinión por tanto es que solo deberían abrirse si podemos garantizar que los graduados tendrán un puesto de trabajo estable cuando terminen. Todo lo que no sea eso, es sembrar la semilla para la inestabilidad laboral y por tanto la precariedad, haciendo que esto se perpetúe en el tiempo y dificultando la solución a un problema que como ya he dicho es crucial.